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La culpa es un sentimiento muy profundo que todos y todas hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas.

Vivimos en una cultura con una tradición religiosa muy marcada y que ha dejado huella más allá de tus creencias personales respecto a la religión.

Además, tal y como siempre defiendo, no nos han educado para gestionar nuestras emociones. Y vuelvo a repetir este mensaje porque para aprender cómo superar la culpa es importante recordar que sentirnos culpables no nos permite tomar la responsabilidad que tenemos en la situación.

Otro asunto clave en la culpa, es el cómo hemos interiorizado que la sociedad dice que hay vivir. Hoy en día se están queriendo hacer muchas cosas distintas y cuándo te sales de la norma aparece un gran sentimiento de culpa con un matiz de sentimiento de no pertenencia.

La terapia gestalt aporta luz en este asunto gracias a uno de los tres pilares fundamentales, como es la responsabilidad y su visión interdependiente de la realidad.

¿Qué quiere decir la Gestalt cuándo habla de tomar responsabilidad?

Para hablar de esto primero tengo que hablar de qué significa la responsabilidad.

Def.: La responsabilidad es el cumplimiento de las obligaciones o cuidado al hacer o decidir algo, o bien una forma de responder, que implica el claro conocimiento de que los resultados de cumplir o no las obligaciones, recaen sobre uno mismo. Es considerada un valor y una cualidad del ser humano (Web Concepto Definición).

La Gestalt añadiría algo más que considera clave. Cuándo tomamos una decisión lo podemos hacer siendo conscientes de lo que nos lleva a tomarla o no serlo, y por lo tanto, la manera de gestionar las consecuencias de dicha decisión es muy diferente de una manera o de otra.

Así pues, la terapia Gestalt pone énfasis en la conciencia que tenemos sobre nosotros mismos y sobre nuestra manera de funcionar para que nuestras acciones vayan en consonancia con quién somos.

Por otro lado, también hace especial hincapié en la importancia del sostén emocional como factor clave para poder gestionar las emociones que se deriven de la decisión que tomemos.

Las decisiones que tomamos no sólo nos afectan a nosotros, si no que a menudo, tienen consecuencias directas en las personas con las que nos relacionamos a diario.

Dicho esto, ser responsable con las decisiones que tomamos tiene que ver con hacerlo de manera consciente y con la capacidad de gestión emocional que corresponda a la situación.

¿Por qué es importante tener una buena gestión emocional para tomar decisiones?

Queremos sentirnos libres en nuestras vidas pero queremos serlo sin asumir responsabilidades sobre nuestras acciones, nuestra manera de relacionarnos o de expresarnos.

Tomar conciencia de que somos seres interdependientes y de que nos influenciamos de manera constante es clave para salir de ese lugar poco adulto en el que no queremos mirar el daño que hemos podido generar por no ser conscientes de nuestras acciones.

Cuándo no podemos sostener nuestras decisiones ni el malestar que hemos podido generar es cuándo, habitualmente, aparece la culpa.

Por eso la terapia Gestalt, es una terapia que trabaja de manera profunda la gestión emocional que tenemos arraigada a nuestra manera de funcionar o carácter.

¿Cómo la sociedad nos influye en el sentimiento de culpa?

Creo que no sorprenderé a nadie si digo que la sociedad marca un camino a seguir y si te sales de ahí dejas de formar parte y además aparece un gran sentimiento de culpa por no estar haciendo lo que se supone que es correcto o lo que hace todo el mundo.

Hoy en día se está empezando a vivir fuera del molde establecido de familia tradicional: trabajo, pareja heteronormativa, hijos, casa, coche, etc. Cada persona empieza a encontrar su verdadero camino y esto a veces genera mucho dolor y malestar puesto que es un camino distinto al marcado.

Hay una culpa muy grande que viene de aquí: vivir viajando, no querer tener pareja o hijos, diversidad sexual y amorosa, vivir más desde el placer y no tanto desde el deber, etc.

Y un vacío muy grande por no tomar el propio camino debido a querer evitar la culpa subyacente a actuar diferente.

Es importante reconocer cuánta influencia tiene la sociedad en nosotros y cuánta influencia podemos generar las personas que vivimos diferente en lo social con el paso del tiempo.

Creencias limitantes

Las creencias es otro factor que influye en el sentimiento de culpa y que está muy vinculado con nuestros orígenes familiares y culturales.

El cómo hay que vivir viene tanto de lo social como de la familia. Quizás provienes de una familia donde se le da mucha importancia al trabajo y eso es lo que te han inculcado. O puede que provengan de una familia donde ser madre o padre es lo más importante.

¿Y qué sucede si tienes otras prioridades?

O lo que es peor, ¿qué sucede si por la presión de esas creencias no eres capaz de conectar con lo que tu deseas?

Sea como sea, contradecir a las creencias internas puede generar un gran sentimiento de culpa.

¿Qué puedo hacer entonces para superar la culpa?

Lo más importante es que inicies tu camino de crecimiento personal. Si no lo haces te quedarás al margen de ti mismo y eso genera mucho sentimiento de vacío.

Empieza a revisar tus orígenes, qué cosas son importantes para tu familia y observar si para ti también lo son o no. Analiza qué tipo de vida estás llevando y bajo qué premisas te estás guiando: ¿las tuyas, las de tu familia y/o las que marca la sociedad?

Afronta tu mundo interior. Cuanto antes empieces a aprender a gestionar tus emociones y tus pensamientos, antes podrás empezar a tomar decisiones más libres y por tanto responsabilizarte de lo que quieres en tu vida más allá de lo que dicte la sociedad o los valores de tu familia.

Tomar tu propio camino te dará libertad.

Y recuerda, somos seres interdependientes. Aporta y cuida a tu entorno como a ti te gusta ser cuidado.

Escríbeme si deseas empezar tu camino de crecimiento personal y liberarte de la culpa. Puedes hacerlo a través del botón de whatsapp que te encuentras abajo a la derecha en esta misma página o rellenando este formulario.